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domingo, 29 de julio de 2018

A propósito del dolor y las opiniones ligeras


 A propósito del dolor y las  opiniones ligeras
  Para un artista de la escena, un bailarín, un actor, un cantante y hasta para un músico, el cuerpo es su principal instrumento, efectivamente, así es, así debería ser.  Desde las cuerdas vocales hasta el empeine, los dedos, intervienen en el proceso creativo para cualquier artista de la escena.

 Así me enseñaron, así me eduque.  El cuerpo hay que atesorarlo, entrenarlo, educarlo, sobre todas las cosas, cuidarlo.  Cuando me ha tocado trabajar ya sea en una obra o un audiovisual, hay cosas que no ingiero, y otras cosas que no hago, por la responsabilidad de cuidar mi cuerpo, porque necesito estar en perfectas condiciones por lo que representa el respeto a   mi trabajo.
  Existen muchas técnicas que intervienen en el trabajo del cuerpo, en este caso el cuerpo del actor.  Independientemente de la técnica, estilo o método que usted aplique para la construcción del personaje, el cuerpo del actor debe ayudar en la narración de la historia, debe estar involucrado en su totalidad a la hora de contar esa historia; y es materia prima en la caracterización ya sea en una obra, opera o danza.   Desde Frederick Matthias Alexander hasta Tadashi Suzuki (y no quiero seguir, pues, quienes me conocen saben que no me gusta el exhibicionismo de los “conocimientos teóricos” y los "Name droppers").  Por igual, la danza debe ser protagonista en la formación de un actor, desde conocer la técnica clásica, el jazz, Tap Dance, afrocaribeña, danza contemporánea, cualquier danza ritual o folclórica es importante para el cuerpo del actor.  En lo personal, como actor, la técnica, estilo y pedagogía de danza Graham (Martha Graham 1894-1991) siento ha sido muy efectiva para mi formación.  
                                                                                                                   Performance in New York City 1991
Durante los ensayos de “Calígula”, siempre llegaba dos horas antes para trabajar el cuerpo.   Además de las maravillosas clases del gran maestro Eduardo Villanueva, también trabajaba por mi cuenta.   Recuerdo, que, en mi proceso en este montaje, dirigido por el maestro Giovanni Cruz, decidí trabajar el ritmo y la memoria, implementando rutinas de Tap Dance, como elemento de la hiperactividad del personaje.  En ese momento, consideré que me hacía falta para encajar en el ritmo colectivo del montaje.   
Cuando me tocó protagonizar “Las Mariposas Son Libres”, igualmente llegaba mucho antes de la hora citada, me vendaba los ojos y de esta manera me aprendí todo el espacio escénico sin tener que contar con la vista.  Pasé horas en el Patronato Nacional De Ciegos en observación de la fiscalización de los no videntes, experimentando con el braille e implementando ejercicios sensoriales para prestar más atención al tacto al oído y al olfato.
En “Los Gallos Salvajes” del gran maestro Hugo Arguelles, investigué sobre los ritos en el caribe mexicano y urge en las danzas afrocaribeñas como estudio antropológico de mi personaje.
En "A Bird Named Cu” tuve la suerte de entrenar y trabajar con el magnífico maestro Oscar Correales sobre las danzas de la cultura Maya.
Con Peter el Rojo, pasé horas observando los movimientos involuntarios de las personas en lugares públicos y así podría continuar con las explicaciones … 

En mis procesos artísticos, tanto como actor, igualmente como director, el cuerpo es el instrumento inmediato de quien trabaja en la escena, además de la preparación intelectual y la conexión emocional.  Se me hace muy difícil observar cuando un actor empieza un ensayo, sin trabajar su cuerpo, sin sintonizar cuerpo, memoria y respiración.
  Durante toda mi experiencia de entrenamientos e investigación sobre técnicas del cuerpo aplicadas a la actuación, una de las reglas fundamentales es cuidarse y cuidar a los compañeros durante cualquier estilo de fiscalización, ya sea durante un combate escénico, como en una coreografía o en el más simple del llamado “bloqueo escénico”, "cuidar y cuidarse", siempre ha sido mi lema y parte fundamental en el entrenamiento del cuerpo y de la salud física.  Pero en la vida, por más cuidado que uno ponga, nadie está exento de sufrir un accidente, los accidentes ocurren, uno trata de prevenirlos, pero, nadie está preparado del todo para no tenerlos, pues, ocurren por múltiples circunstancias.  En mi caso el único y terrible accidente que he tenido está totalmente fuera de mi profesión escénica, pero, ha repercutido en mi carrera de una manera significativa. Siempre he sido un actor muy físico: danzas ,combates, vuelos escénicos, expresionismo, mímesis, han sido parte del camino que escogí, pero ahora, ese instrumento que tanto había cuidado se ha visto muy afectado y por ende, hasta cierto punto, ha afectado mi carrera escénica.
  Recuerdo que cuando sufrí esa terrible caída en donde me rompí la espalda, les confieso que lo primero que llegó a mi mente fue, ¡la escena, mi instrumento, mí cuerpo!, dentro del terrible dolor que sentí al oír que algo se rompió dentro de mi (porque así lo escuché), “¡mi instrumento, mi cuerpo!” ...
Entre las llamadas de auxilio, la espera, el dolor y el susto, la desesperación me invadía al pensar que quizás no podría volver a pisar los escenarios, no podría volver a caminar...  El resultado fue la rotura de una vértebra y varias hernias discales.  La vertebra fue reconstruida por medio de una técnica (un tipo de cirugía en donde te reconstruyen la vértebra afectada con un tipo de pegamento plástico).  A partir de entonces y después de terapias y de haber estado con un soporte plástico del pecho a la cintura por un largo tiempo, sigo padeciendo de dolores crónicos. Hay momentos en que siento que me duele el esqueleto entero, el dolor es tan agonizante que los doctores se han visto obligados a reanudar el tratamiento ofreciéndome inyecciones en la columna o cirugía como alternativas para aliviar los dolores. En los próximos días vuelvo a al especialista para el dolor, esperanzado en poder lograr una mejoría aún mayor, para poder lograr incorporarme aún más a mi trabajo teatral, a mi filosofía de vida, el teatro. En toda esta trayectoria, el efecto postraumático ha sido terrible.

                                                                                                                                 Peter El Rojo The Gorilla
  Sé que pudo haber sido mucho peor, por eso doy gracias a Dios.  Hago lo posible por no quejarme e insisto en ver las cosas desde un ángulo positivo.  A pesar de que trato de convencerme de que voy a estar bien, entre altas y bajas (como esta semana en que el dolor ha sido terrible), en este proceso, los medicamentos para el dolor han sido importantes, pues, por un lado es lo único que me calma el severo dolor, porque, para mi desventaja, soy “cero tolerancia al dolor”;por otro lado sabemos lo dañino que pueden resultar algunos medicamentos para los órganos, como por ejemplo, mi estómago, que en este momento es un desastre, resultando un metabolismo lento, digamos casi muerto y claro, el sobrepeso,  que tan poco ayuda a la mejoría del dolor, todo se convierte en un señor circulo vicioso, un efecto domino.  En fin, que hay que seguir luchando, seguir mejorando y buscar alternativas positivas para estar bien. Seguir mirándolo todo desde el mejor ángulo posible, ya que no hay otra alternativa.      
                                                            
                                           
El Beso De La Mujer Araña: El musical
   Ha pasado el tiempo, claro, en todo está odisea de combinar los tratamientos con ser positivo, una de las cosas que más me trabaja, es la ligereza con la que ciertas personas emiten sus opiniones sobre mi sobrepeso, sin la más mínima delicadeza, con tal libertad y en ocasiones, hasta con alegría, algunos me indican las mejores dietas, otros, me mandan a caminar y hay aquellos, los más expresivos, quienes me han dicho“… ¿y qué fue lo que te pasó?”, aún peor, cuando se convierte en un “bullying” de algún  compañero de profesión, por ejemplo, los chistes sobre los gordos y los que más comen, o aquellos que se sienten con la libertad de acariciarte, abrazarte y hasta tocarte la barriga, mientras te dicen casi al oído: “tienes que ponerte a rebajar” …y se agrava, cuando en una reunión o en un ágape, que involucra comidas y bebidas, no falta aquel que desde la nada y sin que venga al caso,  ponga el tema de la dieta y que, además, dedique su desagradable soliloquio justamente a ti, mientras se atraganta todo lo que estén brindado, sí, porque los que teorizan sobre las dietas y las comidas, generalmente son quienes más comen y casi siempre tienen buen metabolismo; y podría quedarme un día entero contando anécdotas de este tipo o similares.  En la mayoría de los casos, uno tiene que, apelar a la educación, sonreír, escuchar, asentir y dedicarse a responder:  si, sí, claro o simplemente sonreír …                                 
                                                                                             Las Mariposas Son Libres en la foto  Niurka Mota.                                                                           
  Vivir con dolor es desesperante y frustrante.  Sufrir de sobre peso, algo de lo que nadie quiere padecer, es algo que nos afecta a muchos y no debería ser motivo de chistes de mal gusto, ni de opiniones innecesarias, más aún,  cuando no le han pedido su opinión.  Relájese, usted no tiene porque sentirse nutricionista, sicólogo, comentarista, comediante ni comunicador, ni siquiera locutor; sobre todo, no se sienta con derecho a dar una opinión donde no se la han pedido.   No es necesario convertir en palabras o en expresiones todo lo que uno piensa (trabaje su autocontrol), porque, a veces lo que para usted es una simple opinión o un simple chiste, puede que para otro sea algo doloroso o trágico.  Observar en silencio puede resultar en un interesante y gran ejercicio, ¡practíquelo!
Pensar antes de emitir ¡juicios ligeros! es mucho más saludable.


Gracias por leer lo que escribo.
Carlos Espinal
Julio 29 del 2018

3:05P.M.
                                               "Caligula" postcard. Foto; Tony Ruiz
*Arte de este de esta narración José García.

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