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martes, 21 de enero de 2014

La Inolvidable Experiencia de El Beso De La Mujer Araña-El Musical The Kiss Of The Spider Woman-The Musical

The Kiss of the Spider Woman- the Musical. Puesta en escena en la República Dominicana
Kiss of the Spider Woman is a musical with music by John Kander and Fred Ebb, with the book by Terrence McNally. It is based on the Manuel Puig novel El Beso de la Mujer Araña. The musical had runs in the West End (1992) andBroadway (1993) and won the 1993 Tony Award for Best Musical. Despite a decidedly mixed review by Frank Rich, the musical ran on Broadway for 904 performances.

At The National Theater Of The Dominican Republic.

 
Con esta obra me paso algo muy peculiar, cuando fui invitado a ver el musical en Broadway en su semana de estreno, recuerdo perfectamente que le comente a un amigo mientras veíamos la obra – “ese personaje fue escrito para mí y algún día lo haré”- pero, jamás imaginé que me llamarían de la República Dominicana para proponerme protagonizar este musical junto a la gran Diva Cecilia García y grata sorpresa me llevé al recibir una llamada de la misma Cecilia García.  Ya había leído yo la novela y la obra teatral de Puig, pero, el musical fue una gran sorpresa, el tema y la puesta en escena no correspondían a lo que tradicionalmente veíamos en Broadway. Uno de los puntos que más atrajo mi atención fue precisamente esto, no era un Broadway de tap dance, de coros y pelucas rubias, no, me encontraba ante un proyecto poco convencional.   Las críticas en el montaje de Broadway fueron variadas, sin embargo, como no siempre pasa, el musical se impuso y duro en cartelera una larga temporada, llegando a tener 3 o más protagonistas.
 Uno de los grandes méritos de esta versión y de la puesta en escena al convertirlo en  un musical, fue justamente el respeto  por la historia original, una obra literaria nada complaciente, así como también, la buena música y lo poco tradicional de la puesta en escena.  
La posibilidad de trabajar junto a Cecilia García, era un gran regalo para mi, por lo menos así lo sentía yo, ya que admiro su capacidad histriónica como actriz y como cantante.  Saber que ella era la co productora, me entusiasmaba mucho más, porque además de su fama de gran artista, Cecilia es conocida como una mujer muy comprometida con sus proyectos y muy disciplinada.  La disciplina ante el compromiso profesional, para mi es fundamental y así también me considero  exigente y disciplinado ante mi trabajo.
 Al enterarme de que ella coproduciría la obra, me trajo aún más tranquilidad; de hecho, una de mis exigencias para yo aceptar ser parte del  elenco, era justamente, que todo lo que se refiriera a mi participación en esta producción, prefería discutirlo directamente  y únicamente con Cecilia García.  Claro,  para yo poder formar parte de este elenco tuve que adicionar como debería ser siempre.  Tuve que enviar algunas canciones, de paso me informaron que habían otros posibles candidatos para el personaje de Molina, incluyendo al cantante de salsa Víctor Manuel, entre muchos otros;  de hecho, sabía que yo no era el candidato favorito de Guillermo Cordero, el co productor y director general del musical, pero, Cecilia García apostaría a mí hasta el último momento de tomar la decisión final.  Cuando por fin tomaron la decisión final, después de muchos conflictos alrededor del personaje y quien lo interpretaría,  se anunció que Carlos Espinal seria el  “Mollina” de esta historia.    Y así comenzó a materializarse mi predicción de hacía ya muchos años…  el resto  cuna historia inolvidable e irrepetible.
Al llegar a la Republica Dominicana,  encontré  un extraordinario elenco de grandes actores, cantantes y bailarines y un director musical inigualable.  Entre mis anécdotas, recuerdo que la presión de cantar al lado de una de las más depuradas voces de la República Dominicana y una gran actriz multifacética, me creo un estrés tan grande que la primera vez que nos reunimos para escucharnos al teclado, yo sentí que fui un gran desastre y esto me sucedió en varios ensayos.   Claro, jugo un papel muy importante el hecho de que yo estaba acostumbrado a trabajar de manera diferente, en el proceso del montaje de un musical y en mi proceso actoral, para mi es imprescindible entender todas las coordenadas, conocer profundamente al personaje, entender la propuesta del director, antes de embarcarme a interpretar. Finalmente pude encontrar el engranaje, la vía, la adaptación.   Esta no era la primera vez que participaba en un musical, de hecho yo estudie en el “American Musical and Dramatic Academy of New York”,  esto no significa que yo sea cantante, pero, lógicamente si tengo un entendimiento  y entrenamiento en el género. Agregando  que todos los procesos en los montajes son diferentes, logre mantener el entusiasmo y no dejé que situación alguna entorpeciera mi entusiasmo.  El proceso de la audición y el del montaje, son dos cosas totalmente diferentes, para el primero, uno como artista tiene que llegar preparado para convencer al auditor de que uno es el actor que ellos buscan.  Una vez eres escogido, ya empiezas a conocer los puntos de vista de los productores y del director, empiezas a conocer más profundamente al autor, en el caso de que no lo conocieras con anterioridad y el proyecto de puesta en escena del director.   En mi proceso de construcción de un personaje, siempre llego con una propuesta y al mismo tiempo llego abierto a la seducción del director,  pero, jamás hago del ensayo un exhibicionismo de conocimientos, nunca finjo saber lo que no sé, lo que no entiendo; un actor debe saber y entender todo lo concerniente a la obra y a su personaje antes de interpretar y al mismo tiempo tiene que dejar espacio para seguir descubriendo, redescubriendo, dejándose influenciar y estar dispuesto a reestructurar aspectos del montaje y de su personaje todo el tiempo y hasta el final que nunca existe.   Con la ayuda de la directora de escena Verónica López, la dirección de voces de Nadia Nicola, la dirección musical del maestro Dante Cucurullo, además de la interacción lograda con los 45 artistas en escena, 14 bailarines, 15 voces y un elenco de primeras figuras, Juan Tomás Reyes, Ivonne Haza, Iván García, Orestes Amador, Miguel Ángel Martínez, Dolly García y Eddy Manuel, entre otros, logré tener una muy positiva experiencia en este montaje.  Contar con Cecilia como compañera de escena fue inolvidable, ella sabe compartir la escena, es respetuosa del proceso del compañero, su capacidad de comunicación escénica, de investigación, de los detalles, exigente en todos sus aspectos y al mismo tiempo una compañera sumamente cariñosa.   En teatro musical, la voz del personaje es la que canta y ella lo sabe como nadie,  porque lo aplica a la perfección.   Tras bambalinas, en su comportamiento como productora, jamás abandona a su equipo y responde a su compromiso todo el tiempo.  Aún en los momentos más difíciles en aspectos de producción, estuvo presente dando la cara por cada detalle y cada responsabilidad, en un país donde producir teatro, ser productor independiente, es una batalla doblemente agotadora.   Para un actor que además asuma el trabajo de productor, no es tarea fácil, pero,  Cecilia siempre supo separar ambas cosas y asumirlas con el más alto profesionalismo.  La puesta en escena de la República Dominicana fue muy bien recibida, con un gran respaldo del público y paradójicamente, mucho más grande que el trabajo que se hizo en Broadway,  esto lo digo porque en términos de la  duración de las puestas en escena y las inversiones,  no se puede comparar, porque  lo que se invierte en las puestas en escenas de Broadway no se compara con ningún otro lugar del mundo.   El trabajo realizado por el coproductor y director general, Señor Guillermo Cordero, considero fue muy acertado, una de las cosas que más admiré de su trabajo, es  que su puesta en escena, a pesar de lo estricto que son los contratos con Broadway, él, Guillermo, logró hacer su propia versión, su propia puesta en escena.  Trabajar con Dante Cucurullo como director de la orquesta fue un logro del cual me siento muy agradecido.   De este trabajo solo tengo alegrías y bellos recuerdos, unos extraordinarios compañeros de escena, un bello recibimiento del público y de la prensa.  En esta historia, las imágenes están entrelazadas a un hermoso recuerdo que han provocado el deseo de compartir con ustedes mi experiencia en El Beso De La Mujer Araña.
Carlos Espinal
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